Déjeme quitarme esta soledad con su espalda abierta al cielo.
Quiero sentirme liviana en sus brazos.
Déjeme quitarme esta soledad de hombre y de mundo en su pelvis.
Solo quiero sentir su sudor en mi cuerpo.
Déjeme acariciarle la noche y las estrellas.
Yo sé que usted también tiene necesidad de mis manos.
Después de todo los cuerpos se hicieron para estar juntos,
las manos para estar entrelazadas,
los pies para caminar hacia la cama de los amantes,
y mis cabellos para reposar en su pecho.
martes, 20 de septiembre de 2011
La verdad es que estoy triste, así a secas.
Siento tristeza, y no podría ni siquiera metaforizarla para que sonara hermosa o profunda.
Estoy triste, no encuentro nada más oscuro, nada que me llene más de apatía.
Triste.
Tampoco podría llorar, no es una tristeza de llanto, es de cuerpo, de taquicardia.
No podría explicarla, pero se siente como una tristeza sola, como una tristeza abandonada.
Es como estar en una esquina viendo pasar el mundo sin que el mundo me vea.
Triste.
Solamente sé que estoy triste.
Siento tristeza, y no podría ni siquiera metaforizarla para que sonara hermosa o profunda.
Estoy triste, no encuentro nada más oscuro, nada que me llene más de apatía.
Triste.
Tampoco podría llorar, no es una tristeza de llanto, es de cuerpo, de taquicardia.
No podría explicarla, pero se siente como una tristeza sola, como una tristeza abandonada.
Es como estar en una esquina viendo pasar el mundo sin que el mundo me vea.
Triste.
Solamente sé que estoy triste.
viernes, 16 de septiembre de 2011
jueves, 15 de septiembre de 2011
Puntos suspensivos
Siempre me han gustado los puntos suspensivos.
Dicen tanto tres puntos negros...
Sostienen los suspiros que flotan ingrávidos en mis pensamientos...
Dicen tanto con tan poco...
Son apenas tres lágrimas de tinta azabache, y contienen el mundo...
separado, infinito...
Son tres manchas de brea que nos mantienen inmóviles y distantes...
y entre cada charco negro, suspendidas,
las ilusiones y los temores....
Cómo me gustan los puntos suspensivos...
Cómo me gusta saber
que a veces no tengo que gritar con la pluma,
porque mis poros son puntos...
Puntos minúsculos que se resisten a unirse
para que yo tenga un espacio donde poder caer...
Un espacio para poder esconderme de estos huecos tan llenos de sentido...
Y me sostengo a la orilla,
y apenas con un dedo,
a estos tres puntos
que hoy me separan del mundo...
Dicen tanto tres puntos negros...
Sostienen los suspiros que flotan ingrávidos en mis pensamientos...
Dicen tanto con tan poco...
Son apenas tres lágrimas de tinta azabache, y contienen el mundo...
separado, infinito...
Son tres manchas de brea que nos mantienen inmóviles y distantes...
y entre cada charco negro, suspendidas,
las ilusiones y los temores....
Cómo me gustan los puntos suspensivos...
Cómo me gusta saber
que a veces no tengo que gritar con la pluma,
porque mis poros son puntos...
Puntos minúsculos que se resisten a unirse
para que yo tenga un espacio donde poder caer...
Un espacio para poder esconderme de estos huecos tan llenos de sentido...
Y me sostengo a la orilla,
y apenas con un dedo,
a estos tres puntos
que hoy me separan del mundo...
lunes, 12 de septiembre de 2011
Hacer el amor con la mirada
Hay días en los que recuerdo lo mucho que lo amo todavía, sí a usted... el que aún lee mi blog y guarda mis letras para protegerlas del tiempo y de mi maña de tirarlo todo por la borda. Pero hay días en los que usted aparece así no más, aparece de la nada y ya no recuerdo que lo amo, solamente lo amo... Y dejo de recordar lo que sentía al abrazarlo, solo para sentirlo de nuevo y comprobar que me hacía más falta de lo que quería pensar... que mi pecho aún se siente seguro en el suyo, que mis dedos se entrelazan perfectamente con sus manos en un abrazo inmenso, porque ayer hicimos el amor con la mirada... Un amor triste, impedido, mutilado... Hicimos un amor manco, sin extremidades ni extremos, sin más extremos que las lágrimas en las comisuras de los ojos, luchando para salir pero sin hacerlo. Hicimos el amor, con las manos, unas manos frías y temblorosas que querían arrancar el tiempo, la noche, la soledad y la ropa. Hicimos el amor, y luego nos soltamos, sin volver a ver atrás, arrancándonos de golpe, dejándonos bruscamente, porque sabíamos que era la única manera de no quedarnos abrazados infinito. Nos soltamos sin despedirnos, porque ya lo habíamos hecho, porque sería muy doloroso despedirse dos veces... Y nos alejamos, huimos el uno del otro teniéndonos miedo, desafiando el magnetismo de nuestros cuerpos, de nuestras manos, sin importar que nos vieran... hicimos el amor y nos alejamos...
jueves, 1 de septiembre de 2011
Carta a Neruda
Neruda, amigo... Yo también pude haber escrito los versos más tristes, pero ya vos los habías escrito... Mi alma no se contenta con haberlo perdido, pero se alegra de haberte encontrado, una vez más, siempre oportuno. "Es tan corto el amor y es tan largo el olvido" escribiste aquella vez para que pudiera robar tus palabras y hacerlas mías, para sentirlas, para usarlas de manto.
Regreso a este viejo poema, y me pregunto si acaso todos los amores serán parecidos, si acaso todos los olvidos serán iguales... pero no, yo no quiero olvidar. Sería insensato querer borrar los recuerdos. El amor no se olvida, eso tampoco. Se puede dejar de querer-lo pero no se olvida.
Y no creo tampoco que sea corto el amor, pues he descubierto que poseo un amor infinito, que no se extingue cuando no puede ser compartido, sino que se ensancha, se esparce por el mundo, se multiplica.
Lo que trato de decirte, amigo, es que mi amor es para el mundo, es para la poesía, es para mí. Y lo comparto hoy con vos y otras veces lo compartí con él, con ellos. Con los que se alimentaron de mi amor por un momento breve, brevísimo, que hubiera querido que fuera eterno, porque aún tenía más y tengo ahora mucho más que antes.
Pero fue así, y no hay olvido que pueda sanar las cicatrices de los mordiscos del amor, ni tengo ganas de maquillarlas. Me gustan ahí, me gusta verlas para recordarme como bien lo dijiste vos, que "nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos".
Quizá puedo empezar a decir ahora, que compartir ese amor nos hizo mejores...
Regreso a este viejo poema, y me pregunto si acaso todos los amores serán parecidos, si acaso todos los olvidos serán iguales... pero no, yo no quiero olvidar. Sería insensato querer borrar los recuerdos. El amor no se olvida, eso tampoco. Se puede dejar de querer-lo pero no se olvida.
Y no creo tampoco que sea corto el amor, pues he descubierto que poseo un amor infinito, que no se extingue cuando no puede ser compartido, sino que se ensancha, se esparce por el mundo, se multiplica.
Lo que trato de decirte, amigo, es que mi amor es para el mundo, es para la poesía, es para mí. Y lo comparto hoy con vos y otras veces lo compartí con él, con ellos. Con los que se alimentaron de mi amor por un momento breve, brevísimo, que hubiera querido que fuera eterno, porque aún tenía más y tengo ahora mucho más que antes.
Pero fue así, y no hay olvido que pueda sanar las cicatrices de los mordiscos del amor, ni tengo ganas de maquillarlas. Me gustan ahí, me gusta verlas para recordarme como bien lo dijiste vos, que "nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos".
Quizá puedo empezar a decir ahora, que compartir ese amor nos hizo mejores...
jueves, 14 de julio de 2011
...
Creía que estaba conociendo a un hombre,
aprendiendo a amar a un hombre,
conviviendo,
riendo...
Creía que le hacía el amor a un hombre,
que besaba a un hombre,
que caminaba al lado de un hombre...
Pero no era un hombre,
era un maniquí de plástico.
viernes, 6 de mayo de 2011
Lágrimas kamikazes
Lágrimas suicidas.
Saltan al vacío.
Se estallan en mis rodillas.
Explotan.
Se derraman por mis piernas.
En picada bajan.
Con los brazos abiertos.
Paracaidistas de la muerte.
Lágrimas kamikazes.
Saltan al vacío.
Se estallan en mis rodillas.
Explotan.
Se derraman por mis piernas.
En picada bajan.
Con los brazos abiertos.
Paracaidistas de la muerte.
Lágrimas kamikazes.
miércoles, 19 de enero de 2011
Me gusta pasar la vida dándole la mano
De repente me ha de decir ud cosas como esta. Y no hay manera de salir ilesa de esta frase. Tan simple pero a la vez con tanto contenido. El camino caballero, como decían por ahí, se hace al andar. Y a mí, también me gusta recorrerlo a su lado.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Pretender el amor
-Me dijiste cosas horribles...
Te diré.
Y vos
mirándome con tristeza
responderás: -Lo sé...
Y yo
con rabia y con vergüenza:
-Realmente pensás eso?
-No, no lo pienso.
Y fingiré que te creo,
y vos que me amás.
Te diré.
Y vos
mirándome con tristeza
responderás: -Lo sé...
Y yo
con rabia y con vergüenza:
-Realmente pensás eso?
-No, no lo pienso.
Y fingiré que te creo,
y vos que me amás.
martes, 26 de octubre de 2010
Naciste dentro de una bolsa plástica verde y llena de mierda.
Creciste alimentándote de los cuerpos podridos de tus hermanos y hermanas.
Mamaste el calostro de los desechos putrefactos.
Caminando sobre pilas de huesos y oraciones mudas aprendiste a correr tras tu presa.
Sin más ojos que pantallas de tele.
Sin más extremidades que postes de luz.
Sin más historia que el telediario.
No pudiste ver que se te iba la vida a la basura.
¿Y cómo verlo si siempre estuviste ahí?
¿Cómo salir?
No se puede salir del mundo más que con la emancipación de la muerte.
Y ahora me decís que otro mundo es posible.
Y yo, que he chupado el flujo herido de la Tierra, te digo que no.
Que ya no.
Creciste alimentándote de los cuerpos podridos de tus hermanos y hermanas.
Mamaste el calostro de los desechos putrefactos.
Caminando sobre pilas de huesos y oraciones mudas aprendiste a correr tras tu presa.
Sin más ojos que pantallas de tele.
Sin más extremidades que postes de luz.
Sin más historia que el telediario.
No pudiste ver que se te iba la vida a la basura.
¿Y cómo verlo si siempre estuviste ahí?
¿Cómo salir?
No se puede salir del mundo más que con la emancipación de la muerte.
Y ahora me decís que otro mundo es posible.
Y yo, que he chupado el flujo herido de la Tierra, te digo que no.
Que ya no.
lunes, 4 de octubre de 2010
...
Está en mis manos,
hacer lo que yo pueda con ellas para cuidar de usted mientras lo miro.
Está en mis manos,
no usarlas para atacarnos cuando usted piense que me he dormido.
Está en las manos,
en las mías y en las suyas.
Está en los dedos,
está en las uñas.
Está en la piel,
el que la use para acariciarle.
Está en mis manos.
Usted,
está en mis manos.
hacer lo que yo pueda con ellas para cuidar de usted mientras lo miro.
Está en mis manos,
no usarlas para atacarnos cuando usted piense que me he dormido.
Está en las manos,
en las mías y en las suyas.
Está en los dedos,
está en las uñas.
Está en la piel,
el que la use para acariciarle.
Está en mis manos.
Usted,
está en mis manos.
viernes, 6 de agosto de 2010
Que me quede con vos para siempre me decís.
Vos que me pedís el beso eterno, el de la muerte.
Que me vas a amar por siempre, me jurás.
Vos que te has aparecido ante mí con tantos rostros.
Hombre que desde siempre te inventás;
una forma de morderme, donde ya no sé gritar.
Para siempre, siempre y nunca.
Hasta la muerte y en el altar.
Te juraré amor por siempre, a vos,
Pedro, Jorge, Juan...
Hombre, a vos.
Que te regalo mi siempre.
Cogé el beso y cogé fuerte.
Que esos besos no se van.
Y ¿qué es el siempre? si no el presente eterno...
Segundo frágil y etéro.
Y vos, me pedís amor por siempre,
Vos. Sin saber que de eternidad,
solo sabe la muerte...
Vos que me pedís el beso eterno, el de la muerte.
Que me vas a amar por siempre, me jurás.
Vos que te has aparecido ante mí con tantos rostros.
Hombre que desde siempre te inventás;
una forma de morderme, donde ya no sé gritar.
Para siempre, siempre y nunca.
Hasta la muerte y en el altar.
Te juraré amor por siempre, a vos,
Pedro, Jorge, Juan...
Hombre, a vos.
Que te regalo mi siempre.
Cogé el beso y cogé fuerte.
Que esos besos no se van.
Y ¿qué es el siempre? si no el presente eterno...
Segundo frágil y etéro.
Y vos, me pedís amor por siempre,
Vos. Sin saber que de eternidad,
solo sabe la muerte...
jueves, 5 de agosto de 2010
Vendas de siglos
Este lo escribí el 16 de julio de este año... Y ahora pues, me dieron ganas de usar este espacio de nuevo. ¿Que para qué? Pues no sé, para ver si alguien lee lo que escribo, para ver si al ver escritas las palabras, por fin, donde pueden ser leídas, esta sed se calma.
¡Quítense telas todas!
No soporto más esta ceguera.
Nací con las vendas puestas.
Vendas de siglos, vendas de historia.
Nací con cataratas profundas y crónicas.
Conjuntivitis de religión y odio.
Ciega como un topo.
Topo con vos y no te veo.
Pus en mis ojos.
Arde como fuego.
Viscosa ceguera,
huele a basura y zopilote.
Me come el cuerpo.
Me envuelve en una tela de niebla impenetrable.
Nací con las vendas puestas.
Vendas de dictaduras y militares.
Vendas de represión y sacerdote.
Tan antiguas, tan fuertes...
Ciega. Amalgama de carne y hueso.
Marioneta y pellejo.
Infección de dogmas e ideologías,
que me vendaron los ojos.
¡Quítense telas todas!
No soporto más esta ceguera.
Nací con las vendas puestas.
Vendas de siglos, vendas de historia.
Nací con cataratas profundas y crónicas.
Conjuntivitis de religión y odio.
Ciega como un topo.
Topo con vos y no te veo.
Pus en mis ojos.
Arde como fuego.
Viscosa ceguera,
huele a basura y zopilote.
Me come el cuerpo.
Me envuelve en una tela de niebla impenetrable.
Nací con las vendas puestas.
Vendas de dictaduras y militares.
Vendas de represión y sacerdote.
Tan antiguas, tan fuertes...
Ciega. Amalgama de carne y hueso.
Marioneta y pellejo.
Infección de dogmas e ideologías,
que me vendaron los ojos.
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