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miércoles, 29 de enero de 2014

Onanismo

Hay gente que
se revuelca en la hierba
hace el amor en bosques,
en los cafetales.
Clavan ramas en sus espaldas
mientras juegan en la profundidad del sur.

A mí
el amor me gusta en el mar y conmigo,
con las olas cómplices
embistiendo mi cuerpo.
Con el Sol quemando mis hombros
mis pezones rasgando el cielo
mi cueva salada
las manos
mías.

martes, 6 de agosto de 2013

Dejame compensar

Dejá que compense la fealdad de mis manos,
que recorra tus pechos,
que bordee tu pubis,
que me pierda esta noche
que te encuentre despierta.

Que mis manos sean fincas de árboles viejos,
que te apreten los muslos,
que te tiren del pelo,
que te claven las uñas
en el vientre expuesto.

Que mis manos sean botes navegando en tus mares,
que se tiñan de rojo
o de agua salada,
que te palpen desnuda,
que te reconozcan.

Que tus caderas hagan hablar a mis manos,
que las hagan sabias,
que las hagan fuertes.
Dejá que compense mi fealdad con mis manos.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Superficial

Lo primero que me llamó la atención de vos fue tu cuerpo.
Tu cuerpo y tu ropa,
que era para mí como el papelito de un confite
y que no pensaba que sería tan difícil de pelar.

Lo primero fue tu cuerpo y tu ropa,
y no hubo segundo.
Sólo esta obsesión por arrancarte la envoltura,
por llenar de vos mi boca.

Y me decís superficial,
pero, ¿qué tiene de superficial la antropofagia? 

domingo, 5 de agosto de 2012

Verborragia sobre amantes y amores

Quizá querer sea conformarse con tener lo mejor que se nos ocurrió desear en quien nunca pensamos encontrarlo; o al menos, en esa persona que vino en lugar de otra que nunca existió como quisimos. Porque esa también vino en lugar de otra, y esa otra, de otra que imaginamos cuando éramos aún muy chicas o muy chicos.

Queremos por primera vez, y después de esa primera vez queremos de nuevo. Nos habituamos al nuevo roce de la piel entre los muslos, a las risas estridentes, a los labios con besos que hasta ahora ignorábamos. Queremos con pasión, pero también con el dolor que escoce en la herida de los amores fracasados.

Pienso entonces, cada nuevo amor es un acumulado de recuerdos, un compendio de viejos amores, de lágrimas cristalizadas y cosquillas cada vez más borrosas. Es a la vez un continente inexplorado, una ráfaga de aire con aroma a hierba buena, a limonada. Una segunda, una quinta, una infinita primera vez. Como las constantes erupciones de lava que se petrifican creando nuevo suelo sobre antiguas colinas de magma, para hacer crecer las montañas que de ninguna forma podrían existir sin las capas inferiores.

¿Será que nos habitan aún antiguos amantes? ¿Que nuestros cuerpos guardan memoria de otras manos? Puede ser... pero cuando, con delicadeza, ella explora hábilmente las curvas y repasa los surcos del terreno irregular que es mi cuerpo, me alegro. Me alegro de sentir placer una vez más a pesar de la costumbre de otros dedos, de la memoria de otras palmas, del recuerdo de una anatomía diferente a la mía que ahora no existe, que se borra para dar paso a un cuerpo que me es familiar, donde me reconozco, para usar la metáfora de Safo, como en un espejo.Y me alegro, porque no quisiera que esas caderas que reposan a mi lado fueran otras.

Es probable que luego vuelva a enamorarme una vez más y otra después de esa, y descubra otras manos y otros pies que me hagan caminar otros senderos y nuevamente el amor. Pero celebro con gemidos y leves aplausos convulsos en el sexo, que las manos, la lengua, el calor en las mejillas, el sudor como un pozo sin fondo en el ombligo, son de ella y no de otros, no de otras.

Entonces es cuando se me antoja abrir los ojos para verla bien, para confirmar su presencia y detallar sus gestos. Para superponer su rostro a los que también en otro tiempo me mostraron sin máscaras el alma. Y descanso sabiendo que este rostro mío, que ha sido de otros, ahora es de ella.

martes, 24 de julio de 2012

Ella

Me dijo que dejara de llorar,
luego yo también me hice la pregunta,
¿Quién puede decirme que hago mal?

Si la redondez de sus pechos 
llena perfectamente
el cóncavo arco de mis palmas inquietas.

Si su respiración tibia en mi cuello
derrumba las paredes que entorpecen el pensamiento.
Y mi mente, liberada de rincones,
viaja al húmedo país del deseo.

Y después, cuando se ha ido,
la sensación de sus pezones
permanece clavada en mis palmas,
como estigmas de Afrodita.

Y se me deshace el sexo en lágrimas,
lágrimas de agua bendita.

viernes, 9 de marzo de 2012

Advertencia

¿Está seguro?
Porque bien sabe que podría,
realmente podría...
y nadie vendría a rescatarlo,
por más que se quejara luego.

Soy capaz,
y lo sabe,
de perder el último atisbo de vergüenza,
de arrancarle el último resabio de pudor
que insiste en maquillar
bajo una capa de audacia.

Lo sabemos los dos,
usted no es el primero.
No insista más,
sabe bien que tampoco
podría ser el último.
Al menos no ahora,
al menos no en un buen tiempo.
Le ruego,
le imploro,
no me haga dudar.

Pero hoy...
está usted inamovible.
Ha decidido
imperturbable,
dejarse caer en mis brazos blancos,
cerrar los ojos,
morir.

Mas no puedo prometerle
resurrecciones,
ni al tercer día
ni al día siguiente.
Se arriesga usted a mucho;
sobra que se lo diga.

Mis pechos
son dos punzones.
Mis piernas
sogas que asfixian.
Mis cabellos perfumados,
caricias de lava ardiente.

Sé que quiere,
se le nota,
y yo quiero creer que quiero.
Parece usted bien seguro,
le confieso;
me da envidia.

Sin recapacitar,
suplicante,
jadeante.
Sigue demandando
lo que bien sabe no puedo darle,
bien que lo sabe...

Mas ya estamos aquí...
y usted me provoca,
me insinúa un reto.
Me re-presenta una escapatoria,
me plantea un juego.

Pero es usted imbécil,
ya le dije,
yo nunca pierdo.
¿Sigue dispuesto a abandonar la vida?
Si es así recuéstese
y empecemos.

sábado, 25 de febrero de 2012

Bodas de otros


Quiero asistir a una boda
en calidad de invitada.
Pasar desapercibida
a pesar de mi vestido rojo,
de los tacones nuevos
y las horas previas de maquillaje.

Tengo ganas de vestirme
para nadie,
para mí,
para todos sin que lo noten.

De ver las rosas
en el pasillo de la iglesia,
y tomar una discretamente
para olerla,
y luego tal vez
acariciarme con ella.

Quiero bailar el vals
con un desconocido,
o mejor dos,
y confundir sus nombres.
Mientras la novia radiante
se compromete
a repetir solo un nombre cada noche.

Tengo ganas,
apenas un poco,
de brindar y beber.
Festejar la decisión de otros
a ser felices juntos.

Y luego,
más ganas aún,
de regresar sola a mi casa.
Quitarme el vestido nuevo
con olor a tabaco.
Los tacones encarnados
en mis pies adoloridos.
Lavar el maquillaje pesado,
soltarme el cabello.

Tengo esta necesidad
de vestirme para mí
y desvestirme luego,
despacio.

Después del sudor
buscar la rosa en mi bolso,
presionarla contra los labios
acariciarme los muslos;
quedarme dormida
antes de llegar al agujero del sexo.
Olerme el cabello,
dormir conmigo.


domingo, 11 de diciembre de 2011

martes, 11 de octubre de 2011

A tientas te busco,
sin palparte

Recorro tu cuerpo
con mi memoria gastada

Sin querer quererte
te quiero tocar,
oler,
sentir,
te quiero, sin querer...

...me urge un beso de tu boca.

martes, 20 de septiembre de 2011

Compartiendo soledad

Déjeme quitarme esta soledad con su espalda abierta al cielo.
Quiero sentirme liviana en sus brazos.

Déjeme quitarme esta soledad de hombre y de mundo en su pelvis.
Solo quiero sentir su sudor en mi cuerpo.

Déjeme acariciarle la noche y las estrellas.
Yo sé que usted también tiene necesidad de mis manos.

Después de todo los cuerpos se hicieron para estar juntos,
las manos para estar entrelazadas,
los pies para caminar hacia la cama de los amantes,
y mis cabellos para reposar en su pecho.