No intentés meterme en frascos de vidrio con tapas de rosca. Los espacios cerrados me producen claustrofobia, y necesito salir a respirar otros aires. No entiendo por qué te tranquiliza pensar que ya estoy encontrando el punto medio, que estoy solidificando mis bases, que estoy construyendo mi identidad. ¿No entendés a caso que apenas un segundo duran las cosas estables antes de que un huracán las destruya? No tengo interés en inmortalizar mi imagen en tus espejos, ni en los míos.
No me atraen las suelas de cemento, las cárceles de oro. Me apasionan las alas de pájaro, las olas cambiantes del mar. ¿Y qué si un día quiero ser una y otro otra? ¿Y qué si un día no quiero ser más? Hoy lo soy todo.
No te molestés en tratar de hacerme entender el origen y la expansión del Universo, porque ya conozco la propia expansión de mis entrañas comiéndose el mundo cuando estoy con vos.
No tratés de inmortalizar las estrellas fugaces en fotografías, ¿acaso no ves que es hermoso el mar cuando por un instante brilla a la luz de los rayos furiosos? No hay necesidad de calmar tormentas ni capturar segundos, cuando se sabe que se tiene el Universo en el pecho, y como vos me dijiste un día... el Universo está en constante cambio.
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lunes, 8 de diciembre de 2014
Águila
Escalo a la roca más alta,
con cada piedra bajo mis pies
nace una nueva ampolla
que más tarde se convertirá en callo.
Mis manos agrietadas y cansadas
continúan aferrándose a las rocas
en un intento de no caer.
Cada vez más alto,
la respiración se torna agitada,
como cuando en tiempos que hora me parecen remotos
hacía el amor en camas prestadas y propias.
Tengo el abdomen contraído y rasgadas las ropas,
líquido vital tibio saboreo en mis labios rotos,
dejo huella en las piedras, testigo de mi paso.
Llegar a la cima, se convierte en mi misión más ambiciosa.
Renovarme es mi único objetivo,
caiga quien caiga.
Uñas, cabellos, trozos de piel y sangre, dientes;
nada quiero antiguo.
Quiero limpiarme de adjetivos,
de identificaciones,
de ideas y palabras.
En viaje interno me despojo de la ropa,
no sin esfuerzo y dolor termino de arrancar
una a una
las uñas encarnadas que aún
me quedan adheridas a la piel reseca.
Me desprendo de lo que creía que era,
de las ideas etéreas
que se han ido materializando en mi cuerpo.
Arranco las teorías que me hicieron de bastón
para caminar sobre lo que creía que era el suelo firme,
Ahora sé que no eran más que espejismos de mi mente
ofreciéndome falsa seguridad.
Tiro por el barranco conceptos, imágenes, moral y ética,
caigo con ellos en vertiginoso vuelo,
hasta reventar y destruir lo que me ha impedido ver adentro.
Dejo que el sol me alimente,
como de su luz a través de mis poros
cada vez más abiertos.
Ya no sé si la luz está afuera o adentro,
intercambio de energía con la fuente de todas las cosas.
Por fin me veo.
con cada piedra bajo mis pies
nace una nueva ampolla
que más tarde se convertirá en callo.
Mis manos agrietadas y cansadas
continúan aferrándose a las rocas
en un intento de no caer.
Cada vez más alto,
la respiración se torna agitada,
como cuando en tiempos que hora me parecen remotos
hacía el amor en camas prestadas y propias.
Tengo el abdomen contraído y rasgadas las ropas,
líquido vital tibio saboreo en mis labios rotos,
dejo huella en las piedras, testigo de mi paso.
Llegar a la cima, se convierte en mi misión más ambiciosa.
Renovarme es mi único objetivo,
caiga quien caiga.
Uñas, cabellos, trozos de piel y sangre, dientes;
nada quiero antiguo.
Quiero limpiarme de adjetivos,
de identificaciones,
de ideas y palabras.
En viaje interno me despojo de la ropa,
no sin esfuerzo y dolor termino de arrancar
una a una
las uñas encarnadas que aún
me quedan adheridas a la piel reseca.
Me desprendo de lo que creía que era,
de las ideas etéreas
que se han ido materializando en mi cuerpo.
Arranco las teorías que me hicieron de bastón
para caminar sobre lo que creía que era el suelo firme,
Ahora sé que no eran más que espejismos de mi mente
ofreciéndome falsa seguridad.
Tiro por el barranco conceptos, imágenes, moral y ética,
caigo con ellos en vertiginoso vuelo,
hasta reventar y destruir lo que me ha impedido ver adentro.
Dejo que el sol me alimente,
como de su luz a través de mis poros
cada vez más abiertos.
Ya no sé si la luz está afuera o adentro,
intercambio de energía con la fuente de todas las cosas.
Por fin me veo.
Amar es volar
Precisamente porque te amo
es que no puedo llorar al ver que te marchas,
es que no puedo llorar al ver que te marchas,
al ser testigo de que emprendes un nuevo vuelo,
en dirección misteriosa.
en dirección misteriosa.
Te conocí volando, hicimos nido por un corto tiempo,
¿cómo podría llorar?
Si me enamoré de tu danza bajo el sol de mediodía.
Si me enamoré de tu danza bajo el sol de mediodía.
Pero a vos, te parece que es porque no te quiero
que no puedo derramar lágrimas.
Me reclamás que en realidad nunca te quise
si es tan fácil para mí decirte adiós.
Pero querida, no te das cuenta que tu amor me hizo tan rica,
que ahora amo el cielo porque sé que vos en algún lugar,
lo estás acariciando con tus alas
mientras yo con las mías juego con el viento.
mientras yo con las mías juego con el viento.
No puedo llorar porque al sentir amor no siento miedo,
¿y qué si te vas?
Amor es libertad, amor es desapego...
Yo no puedo llorar de saberte libre,
de ir a donde querás y de sentirte amada.
Yo me siento afortunada,
y sólo me sale volar y sonreír.
Yo me siento afortunada,
y sólo me sale volar y sonreír.
Con nombre de dios
Me quedé con hinchados y resecos labios
vacíos de tus besos.
La barbilla enrojecida
extrañando el ardor de tu barba de fuego.
Las manos calientes
esperando entrelazarse nuevamente con tus dedos
para crear caminos torcidos
como raíces.
Me quedó el pecho abierto
la sensación de contener el mundo en el ombligo.
Una sonrisa cómplice
que ha quedado como huella imborrable
del paso de tu cuerpo por el mío.
Fuimos dos planetas desconocidos
que por un instante
alinearon su órbita
eclipsando a todo el universo.
Brillando con luz propia
detuvimos el tiempo.
Fuimos la envidia de los dioses.
vacíos de tus besos.
La barbilla enrojecida
extrañando el ardor de tu barba de fuego.
Las manos calientes
esperando entrelazarse nuevamente con tus dedos
para crear caminos torcidos
como raíces.
Me quedó el pecho abierto
la sensación de contener el mundo en el ombligo.
Una sonrisa cómplice
que ha quedado como huella imborrable
del paso de tu cuerpo por el mío.
Fuimos dos planetas desconocidos
que por un instante
alinearon su órbita
eclipsando a todo el universo.
Brillando con luz propia
detuvimos el tiempo.
Fuimos la envidia de los dioses.
martes, 11 de noviembre de 2014
El último mordisco de croissant
Es inútil tratar de explicar los sentimientos que sólo pueden decirse en un beso que acaba con mi mirada buceando en la profundidad de tus ojos... de nada sirve, porque cuando lo intento nunca puedo explicarme bien. No pude trasmitirte con palabras el fuego que me hiciste arder adentro, la avalancha que me recorrió el cuerpo sacudiendo hasta los rincones más oscuros de mis cuevas, no hay explicación para las comisuras de los labios sostenidas con un hilo invisible a mis orejas... no puedo, porque no tengo palabras y porque las que tengo no puedes aceptarlas.
Y sé que nada de lo que escriba, de lo que diga, de lo que llore va a poder expresarlo porque simplemente el mensaje no llega. Y me siento como un noticiero chino con subtítulos en koreano, como una llamada por cobrar esperando inútilmente que la operadora me diga que mi llamada ha sido aceptada, o quizá más como un mapa sin escala definida donde los nombres ilegibles podrían corresponder a cualquier lugar del mundo. Y sólo se me ocurre regalarte el último mordisco de croissant, pero ya no estás para recibirlo.
Y sé que nada de lo que escriba, de lo que diga, de lo que llore va a poder expresarlo porque simplemente el mensaje no llega. Y me siento como un noticiero chino con subtítulos en koreano, como una llamada por cobrar esperando inútilmente que la operadora me diga que mi llamada ha sido aceptada, o quizá más como un mapa sin escala definida donde los nombres ilegibles podrían corresponder a cualquier lugar del mundo. Y sólo se me ocurre regalarte el último mordisco de croissant, pero ya no estás para recibirlo.
lunes, 10 de noviembre de 2014
La brujita
Magia acosteña de caderas provocadoras
mujer imponente
insinuación de canela
ronroneo y luna.
El violín que susurra en mi ventana
justo antes de dormir
un poema sobre el mar,
una flor cada mañana.
Sos las chispas de luz
resbalando por mi espalda
compartiendo tu calor
tan presente en tu ausencia.
sábado, 27 de julio de 2013
Mi rosa
En realidad no os parecéis en nada a mi rosa, ni sois nada todavía. [...] Son realmente hermosas, pero vacías -añadió el principito-. Uno no se siente impulsado a dejarse morir por ustedes. Cualquiera pensará que mi rosa se parece a ustedes; pero ella sola es para mí más importante que todas ustedes juntas, porque ella es la que he cuidado y regado
(la que también me cuidó y regó de vuelta);
ella es la que cubrí con el globo de cristal; ella es la que resguardé con el biombo
(quizá no tanto como debí);
ella es la que liberé de las orugas que le molestaban, dejando sólo aquellas que se volvieron mariposas
(pero no, no pude quitar sus orugas a tiempo, y nunca nacieron mariposas);
es ella la rosa que oí quejarse, alabarse o mantenerse callada.
(La que también me escuchó a mí, la que acogió mis silencios).
En fin, ella es mi rosa.
(En fin, ella es mi rosa)
(la que también me cuidó y regó de vuelta);
ella es la que cubrí con el globo de cristal; ella es la que resguardé con el biombo
(quizá no tanto como debí);
ella es la que liberé de las orugas que le molestaban, dejando sólo aquellas que se volvieron mariposas
(pero no, no pude quitar sus orugas a tiempo, y nunca nacieron mariposas);
es ella la rosa que oí quejarse, alabarse o mantenerse callada.
(La que también me escuchó a mí, la que acogió mis silencios).
En fin, ella es mi rosa.
(En fin, ella es mi rosa)
martes, 20 de noviembre de 2012
Volver a casa
Retornar es dar la vuelta, caminar en reversa;
y recorrer los caminos hacia atrás a mí no me interesa.
Volver, regresar; caminar una vez más el pasillo y quitarme los zapatos.
Acariciar a la gata,
saludar a la hermana que raras veces figura en el paisaje del apartamento.
Sentirme en casa ¿Sentirme en casa?
Creo que volví haciendo el camino hacia adelante, en espiral.
Para llegar desde otro lugar al mismo sitio.
Para recorrer diferente el camino andado,
y no hacia atrás ni de nuevo, sino nueva.
Llegué desde otra puerta a un lugar conocido y con otros ojos.
¿Pero a mi casa? A casa llegué cuando en uno de esos abrazos
culposos y deseantes, me besaste.
y recorrer los caminos hacia atrás a mí no me interesa.
Volver, regresar; caminar una vez más el pasillo y quitarme los zapatos.
Acariciar a la gata,
saludar a la hermana que raras veces figura en el paisaje del apartamento.
Sentirme en casa ¿Sentirme en casa?
Creo que volví haciendo el camino hacia adelante, en espiral.
Para llegar desde otro lugar al mismo sitio.
Para recorrer diferente el camino andado,
y no hacia atrás ni de nuevo, sino nueva.
Llegué desde otra puerta a un lugar conocido y con otros ojos.
¿Pero a mi casa? A casa llegué cuando en uno de esos abrazos
culposos y deseantes, me besaste.
sábado, 1 de septiembre de 2012
El amor en 5 tiempos y 2 silencios
Ana: Primero se mojó el techo.
5 minutos después, su paraguas.
Berenice: Primero, y detrás de un olivo, vio una mujer desnuda frotándose los muslos.
5 días después, le ayudaba.
Ana: Primero sacó un huevo de la nevera, se le cayó.
5 huevos después, un plato.
Berenice: Primero miró la foto sobre la repisa.
5 lágrimas y 2 pares de zapatos después, cerró la maleta.
Ana: Primero se sentó en la cocina, para no ver por la ventana.
5 recuerdos después, cerró la puerta con llave.
Ana: ...
Ana: ...
domingo, 5 de agosto de 2012
Verborragia sobre amantes y amores
Quizá querer sea conformarse con tener lo mejor que se nos ocurrió desear en quien nunca pensamos encontrarlo; o al menos, en esa persona que vino en lugar de otra que nunca existió como quisimos. Porque esa también vino en lugar de otra, y esa otra, de otra que imaginamos cuando éramos aún muy chicas o muy chicos.
Queremos por primera vez, y después de esa primera vez queremos de nuevo. Nos habituamos al nuevo roce de la piel entre los muslos, a las risas estridentes, a los labios con besos que hasta ahora ignorábamos. Queremos con pasión, pero también con el dolor que escoce en la herida de los amores fracasados.
Pienso entonces, cada nuevo amor es un acumulado de recuerdos, un compendio de viejos amores, de lágrimas cristalizadas y cosquillas cada vez más borrosas. Es a la vez un continente inexplorado, una ráfaga de aire con aroma a hierba buena, a limonada. Una segunda, una quinta, una infinita primera vez. Como las constantes erupciones de lava que se petrifican creando nuevo suelo sobre antiguas colinas de magma, para hacer crecer las montañas que de ninguna forma podrían existir sin las capas inferiores.
¿Será que nos habitan aún antiguos amantes? ¿Que nuestros cuerpos guardan memoria de otras manos? Puede ser... pero cuando, con delicadeza, ella explora hábilmente las curvas y repasa los surcos del terreno irregular que es mi cuerpo, me alegro. Me alegro de sentir placer una vez más a pesar de la costumbre de otros dedos, de la memoria de otras palmas, del recuerdo de una anatomía diferente a la mía que ahora no existe, que se borra para dar paso a un cuerpo que me es familiar, donde me reconozco, para usar la metáfora de Safo, como en un espejo.Y me alegro, porque no quisiera que esas caderas que reposan a mi lado fueran otras.
Es probable que luego vuelva a enamorarme una vez más y otra después de esa, y descubra otras manos y otros pies que me hagan caminar otros senderos y nuevamente el amor. Pero celebro con gemidos y leves aplausos convulsos en el sexo, que las manos, la lengua, el calor en las mejillas, el sudor como un pozo sin fondo en el ombligo, son de ella y no de otros, no de otras.
Entonces es cuando se me antoja abrir los ojos para verla bien, para confirmar su presencia y detallar sus gestos. Para superponer su rostro a los que también en otro tiempo me mostraron sin máscaras el alma. Y descanso sabiendo que este rostro mío, que ha sido de otros, ahora es de ella.
Queremos por primera vez, y después de esa primera vez queremos de nuevo. Nos habituamos al nuevo roce de la piel entre los muslos, a las risas estridentes, a los labios con besos que hasta ahora ignorábamos. Queremos con pasión, pero también con el dolor que escoce en la herida de los amores fracasados.
Pienso entonces, cada nuevo amor es un acumulado de recuerdos, un compendio de viejos amores, de lágrimas cristalizadas y cosquillas cada vez más borrosas. Es a la vez un continente inexplorado, una ráfaga de aire con aroma a hierba buena, a limonada. Una segunda, una quinta, una infinita primera vez. Como las constantes erupciones de lava que se petrifican creando nuevo suelo sobre antiguas colinas de magma, para hacer crecer las montañas que de ninguna forma podrían existir sin las capas inferiores.
¿Será que nos habitan aún antiguos amantes? ¿Que nuestros cuerpos guardan memoria de otras manos? Puede ser... pero cuando, con delicadeza, ella explora hábilmente las curvas y repasa los surcos del terreno irregular que es mi cuerpo, me alegro. Me alegro de sentir placer una vez más a pesar de la costumbre de otros dedos, de la memoria de otras palmas, del recuerdo de una anatomía diferente a la mía que ahora no existe, que se borra para dar paso a un cuerpo que me es familiar, donde me reconozco, para usar la metáfora de Safo, como en un espejo.Y me alegro, porque no quisiera que esas caderas que reposan a mi lado fueran otras.
Es probable que luego vuelva a enamorarme una vez más y otra después de esa, y descubra otras manos y otros pies que me hagan caminar otros senderos y nuevamente el amor. Pero celebro con gemidos y leves aplausos convulsos en el sexo, que las manos, la lengua, el calor en las mejillas, el sudor como un pozo sin fondo en el ombligo, son de ella y no de otros, no de otras.
Entonces es cuando se me antoja abrir los ojos para verla bien, para confirmar su presencia y detallar sus gestos. Para superponer su rostro a los que también en otro tiempo me mostraron sin máscaras el alma. Y descanso sabiendo que este rostro mío, que ha sido de otros, ahora es de ella.
sábado, 31 de marzo de 2012
Pensamiento cuatro
Enamorarse
no es cuestión de tiempo,
no de género,
no de sexo.
Pero no podría ser de nadie más.
domingo, 25 de marzo de 2012
Cartas para ella
Más temprano que tarde
leerás este poema.
Antes incluso
que me de tiempo de disimular
en rebuscados versos,
con gastadas y roídas metáforas,
que se trata de vos.
Lo sabrás,
antes de la edición
que la decencia exige,
y que me hubiera permitido esconderme
en las líneas torpes,
en las palabras repasadas mil veces,
en las rimas trilladas.
No puedo tener la certeza de cuando,
pero lo verás
y sabré entonces que he perdido.
No solo ahora
si no desde el instante preciso
en el que me permití verte
un poco más de la cuenta.
Desde el maldito segundo
en que nos imaginé
tomadas de las manos,
desde el día en que te vi bailar,
desde antes incluso.
No insistiré,
no trataré de ocultar el rostro detrás del cabello,
detrás de las letras que llevan tu nombre.
Perpetuaré mi deseo
asomado tras un mal disimulo.
No insistiré.
leerás este poema.
Antes incluso
que me de tiempo de disimular
en rebuscados versos,
con gastadas y roídas metáforas,
que se trata de vos.
Lo sabrás,
antes de la edición
que la decencia exige,
y que me hubiera permitido esconderme
en las líneas torpes,
en las palabras repasadas mil veces,
en las rimas trilladas.
No puedo tener la certeza de cuando,
pero lo verás
y sabré entonces que he perdido.
No solo ahora
si no desde el instante preciso
en el que me permití verte
un poco más de la cuenta.
Desde el maldito segundo
en que nos imaginé
tomadas de las manos,
desde el día en que te vi bailar,
desde antes incluso.
No insistiré,
no trataré de ocultar el rostro detrás del cabello,
detrás de las letras que llevan tu nombre.
Perpetuaré mi deseo
asomado tras un mal disimulo.
No insistiré.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Estadística
Lo veo,
solo veo números y porcentajes.
En un gráfico de pastel
[siempre me han parecido más apetecibles]
divididos por segmentos tecnicolor,
sus ojos,
su pecho,
sus nalgas.
Y luego las probabilidades:
de poder besarlo de nuevo,
de poder tocarlo como antes,
de despertar en la mañana a su lado,
de cocinar con usted.
Saco una calculadora,
regla de tres:
sus ojos por mis ojos,
entre mis sábanas.
No hay distribución normal
en la campana de Gauss.
Nunca me preocupé
de todas maneras
por la normalidad,
mi afinidad numérica
es igual al conjunto vacío.
Con un cuchillo rebano el pastel,
lo saboreo,
lo devoro.
He ganado.
solo veo números y porcentajes.
En un gráfico de pastel
[siempre me han parecido más apetecibles]
divididos por segmentos tecnicolor,
sus ojos,
su pecho,
sus nalgas.
Y luego las probabilidades:
de poder besarlo de nuevo,
de poder tocarlo como antes,
de despertar en la mañana a su lado,
de cocinar con usted.
Saco una calculadora,
regla de tres:
sus ojos por mis ojos,
entre mis sábanas.
No hay distribución normal
en la campana de Gauss.
Nunca me preocupé
de todas maneras
por la normalidad,
mi afinidad numérica
es igual al conjunto vacío.
Con un cuchillo rebano el pastel,
lo saboreo,
lo devoro.
He ganado.
viernes, 23 de septiembre de 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
Hacer el amor con la mirada
Hay días en los que recuerdo lo mucho que lo amo todavía, sí a usted... el que aún lee mi blog y guarda mis letras para protegerlas del tiempo y de mi maña de tirarlo todo por la borda. Pero hay días en los que usted aparece así no más, aparece de la nada y ya no recuerdo que lo amo, solamente lo amo... Y dejo de recordar lo que sentía al abrazarlo, solo para sentirlo de nuevo y comprobar que me hacía más falta de lo que quería pensar... que mi pecho aún se siente seguro en el suyo, que mis dedos se entrelazan perfectamente con sus manos en un abrazo inmenso, porque ayer hicimos el amor con la mirada... Un amor triste, impedido, mutilado... Hicimos un amor manco, sin extremidades ni extremos, sin más extremos que las lágrimas en las comisuras de los ojos, luchando para salir pero sin hacerlo. Hicimos el amor, con las manos, unas manos frías y temblorosas que querían arrancar el tiempo, la noche, la soledad y la ropa. Hicimos el amor, y luego nos soltamos, sin volver a ver atrás, arrancándonos de golpe, dejándonos bruscamente, porque sabíamos que era la única manera de no quedarnos abrazados infinito. Nos soltamos sin despedirnos, porque ya lo habíamos hecho, porque sería muy doloroso despedirse dos veces... Y nos alejamos, huimos el uno del otro teniéndonos miedo, desafiando el magnetismo de nuestros cuerpos, de nuestras manos, sin importar que nos vieran... hicimos el amor y nos alejamos...
miércoles, 19 de enero de 2011
Me gusta pasar la vida dándole la mano
De repente me ha de decir ud cosas como esta. Y no hay manera de salir ilesa de esta frase. Tan simple pero a la vez con tanto contenido. El camino caballero, como decían por ahí, se hace al andar. Y a mí, también me gusta recorrerlo a su lado.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Pretender el amor
-Me dijiste cosas horribles...
Te diré.
Y vos
mirándome con tristeza
responderás: -Lo sé...
Y yo
con rabia y con vergüenza:
-Realmente pensás eso?
-No, no lo pienso.
Y fingiré que te creo,
y vos que me amás.
Te diré.
Y vos
mirándome con tristeza
responderás: -Lo sé...
Y yo
con rabia y con vergüenza:
-Realmente pensás eso?
-No, no lo pienso.
Y fingiré que te creo,
y vos que me amás.
lunes, 4 de octubre de 2010
...
Está en mis manos,
hacer lo que yo pueda con ellas para cuidar de usted mientras lo miro.
Está en mis manos,
no usarlas para atacarnos cuando usted piense que me he dormido.
Está en las manos,
en las mías y en las suyas.
Está en los dedos,
está en las uñas.
Está en la piel,
el que la use para acariciarle.
Está en mis manos.
Usted,
está en mis manos.
hacer lo que yo pueda con ellas para cuidar de usted mientras lo miro.
Está en mis manos,
no usarlas para atacarnos cuando usted piense que me he dormido.
Está en las manos,
en las mías y en las suyas.
Está en los dedos,
está en las uñas.
Está en la piel,
el que la use para acariciarle.
Está en mis manos.
Usted,
está en mis manos.
viernes, 6 de agosto de 2010
Que me quede con vos para siempre me decís.
Vos que me pedís el beso eterno, el de la muerte.
Que me vas a amar por siempre, me jurás.
Vos que te has aparecido ante mí con tantos rostros.
Hombre que desde siempre te inventás;
una forma de morderme, donde ya no sé gritar.
Para siempre, siempre y nunca.
Hasta la muerte y en el altar.
Te juraré amor por siempre, a vos,
Pedro, Jorge, Juan...
Hombre, a vos.
Que te regalo mi siempre.
Cogé el beso y cogé fuerte.
Que esos besos no se van.
Y ¿qué es el siempre? si no el presente eterno...
Segundo frágil y etéro.
Y vos, me pedís amor por siempre,
Vos. Sin saber que de eternidad,
solo sabe la muerte...
Vos que me pedís el beso eterno, el de la muerte.
Que me vas a amar por siempre, me jurás.
Vos que te has aparecido ante mí con tantos rostros.
Hombre que desde siempre te inventás;
una forma de morderme, donde ya no sé gritar.
Para siempre, siempre y nunca.
Hasta la muerte y en el altar.
Te juraré amor por siempre, a vos,
Pedro, Jorge, Juan...
Hombre, a vos.
Que te regalo mi siempre.
Cogé el beso y cogé fuerte.
Que esos besos no se van.
Y ¿qué es el siempre? si no el presente eterno...
Segundo frágil y etéro.
Y vos, me pedís amor por siempre,
Vos. Sin saber que de eternidad,
solo sabe la muerte...
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