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lunes, 8 de diciembre de 2014

Águila

Escalo a la roca más alta,
con cada piedra bajo mis pies
nace una nueva ampolla
que más tarde se convertirá en callo.
Mis manos agrietadas y cansadas
continúan aferrándose a las rocas
en un intento de no caer.
Cada vez más alto,
la respiración se torna agitada,
como cuando en tiempos que hora me parecen remotos
hacía el amor en camas prestadas y propias.
Tengo el abdomen contraído y rasgadas las ropas,
líquido vital tibio saboreo en mis labios rotos,
dejo huella en las piedras, testigo de mi paso.
Llegar a la cima, se convierte en mi misión más ambiciosa.
Renovarme es mi único objetivo,
caiga quien caiga.
Uñas, cabellos, trozos de piel y sangre, dientes;
nada quiero antiguo.
Quiero limpiarme de adjetivos,
de identificaciones,
de ideas y palabras.
En viaje interno me despojo de la ropa,
no sin esfuerzo y dolor termino de arrancar
una a una
las uñas encarnadas que aún
me quedan adheridas a la piel reseca.
Me desprendo de lo que creía que era,
de las ideas etéreas
que se han ido materializando en mi cuerpo.
Arranco las teorías que me hicieron de bastón
para caminar sobre lo que creía que era el suelo firme,
Ahora sé que no eran más que espejismos de mi mente
ofreciéndome falsa seguridad.
Tiro por el barranco conceptos, imágenes, moral y ética,
caigo con ellos en vertiginoso vuelo,
hasta reventar y destruir lo que me ha impedido ver adentro.
Dejo que el sol me alimente,
como de su luz a través de mis poros
cada vez más abiertos.
Ya no sé si la luz está afuera o adentro,
intercambio de energía con la fuente de todas las cosas.
Por fin me veo.

miércoles, 29 de enero de 2014

Flotar la tierra

Quiero compartirme
para dejar de ser una burbuja de vidrio
hermosa pero aislada.

Inventar una metáfora,
tan sólo una,
inventar una palabra.

Hablar sin abrir la boca.
Volar.

Y cuando haya llegado a la orilla del mundo
mojar mi cuerpo.
Sumergirme para ver la oscuridad del fondo,
cubrirme de sal y arena
para llegar al otro lado de mí.

martes, 25 de junio de 2013

Para vos, mi cuerpo y mi voz

Me confronto con el espejo,
a solas cada mañana desnuda
o al lado de esas otras mujeres maquilladas
como yo
en un baño público antes de entrar al cine.

Me enfrento a mi imágen,
me reconozco y me abrazo
aún con esas libras de más que sólo yo me veo,
con esa pierna más corta
que me hace mover mis caderas cuando camino.

Me veo
y veo una mujer
perfecta en su imperfección
como somos las mujeres.
Y veo un cuerpo que podría ser otro,
pero no quiero que sea otro.
Y veo unos ojos y unas líneas delgadas debajo,
que son los surcos por donde corren mis lágrimas
en la estación lluviosa,
y a veces también en la seca.

Y este cuerpo que podría ser cualquiera,
con los uñeros rotos
y las cicatrices blancas,
con la estatura promedio
y la sonrisa pícara.
Este cuerpo es el mío
y el de tantas mujeres.

El que pongo para que otras lo usen
para que tomen mi voz y la hagan suya
para que adopten mi rostro y mi boca gritando
¡Soy lesbiana! ¡Soy feminista!
Para que se escondan detrás de mi espalda frágil
que pongo fuerte para mí y para ellas,
para que caminen encima de mis pasos
menudos y firmes.

Este cuerpo camina acompañado
de otros hermosos cuerpos de mujeres
a las que alguna vez nos intentaron robar la voz
tomar el alma por el cuerpo,
y aún seguimos gritando,
seguimos porque la rebeldía nos seduce.
Porque cuando se nace salvaje
ninguna jaula es admisible
y la libertad no se negocia.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Superficial

Lo primero que me llamó la atención de vos fue tu cuerpo.
Tu cuerpo y tu ropa,
que era para mí como el papelito de un confite
y que no pensaba que sería tan difícil de pelar.

Lo primero fue tu cuerpo y tu ropa,
y no hubo segundo.
Sólo esta obsesión por arrancarte la envoltura,
por llenar de vos mi boca.

Y me decís superficial,
pero, ¿qué tiene de superficial la antropofagia? 

domingo, 5 de agosto de 2012

Verborragia sobre amantes y amores

Quizá querer sea conformarse con tener lo mejor que se nos ocurrió desear en quien nunca pensamos encontrarlo; o al menos, en esa persona que vino en lugar de otra que nunca existió como quisimos. Porque esa también vino en lugar de otra, y esa otra, de otra que imaginamos cuando éramos aún muy chicas o muy chicos.

Queremos por primera vez, y después de esa primera vez queremos de nuevo. Nos habituamos al nuevo roce de la piel entre los muslos, a las risas estridentes, a los labios con besos que hasta ahora ignorábamos. Queremos con pasión, pero también con el dolor que escoce en la herida de los amores fracasados.

Pienso entonces, cada nuevo amor es un acumulado de recuerdos, un compendio de viejos amores, de lágrimas cristalizadas y cosquillas cada vez más borrosas. Es a la vez un continente inexplorado, una ráfaga de aire con aroma a hierba buena, a limonada. Una segunda, una quinta, una infinita primera vez. Como las constantes erupciones de lava que se petrifican creando nuevo suelo sobre antiguas colinas de magma, para hacer crecer las montañas que de ninguna forma podrían existir sin las capas inferiores.

¿Será que nos habitan aún antiguos amantes? ¿Que nuestros cuerpos guardan memoria de otras manos? Puede ser... pero cuando, con delicadeza, ella explora hábilmente las curvas y repasa los surcos del terreno irregular que es mi cuerpo, me alegro. Me alegro de sentir placer una vez más a pesar de la costumbre de otros dedos, de la memoria de otras palmas, del recuerdo de una anatomía diferente a la mía que ahora no existe, que se borra para dar paso a un cuerpo que me es familiar, donde me reconozco, para usar la metáfora de Safo, como en un espejo.Y me alegro, porque no quisiera que esas caderas que reposan a mi lado fueran otras.

Es probable que luego vuelva a enamorarme una vez más y otra después de esa, y descubra otras manos y otros pies que me hagan caminar otros senderos y nuevamente el amor. Pero celebro con gemidos y leves aplausos convulsos en el sexo, que las manos, la lengua, el calor en las mejillas, el sudor como un pozo sin fondo en el ombligo, son de ella y no de otros, no de otras.

Entonces es cuando se me antoja abrir los ojos para verla bien, para confirmar su presencia y detallar sus gestos. Para superponer su rostro a los que también en otro tiempo me mostraron sin máscaras el alma. Y descanso sabiendo que este rostro mío, que ha sido de otros, ahora es de ella.

martes, 24 de julio de 2012

Ella

Me dijo que dejara de llorar,
luego yo también me hice la pregunta,
¿Quién puede decirme que hago mal?

Si la redondez de sus pechos 
llena perfectamente
el cóncavo arco de mis palmas inquietas.

Si su respiración tibia en mi cuello
derrumba las paredes que entorpecen el pensamiento.
Y mi mente, liberada de rincones,
viaja al húmedo país del deseo.

Y después, cuando se ha ido,
la sensación de sus pezones
permanece clavada en mis palmas,
como estigmas de Afrodita.

Y se me deshace el sexo en lágrimas,
lágrimas de agua bendita.

jueves, 3 de mayo de 2012

El no lugar

Mi lugar
ya no queda a la izquierda de tu cuerpo,
no se ubica a la orilla de tu cama.
Ya no es el que nunca me diste,
ni está lleno de aquel olor.

Está ahí apenas lo suficiente
para escribir una vez más,
una última vez más;
hasta la siguiente.

Tampoco está en lo que escribo.
Quizá con suerte
esté en el espacio vacío que queda,
frecuentemente,
entre una letra y la otra,
entre un cuerpo y el siguiente
que ya no será el tuyo.

Puede que esté
en ese hueco que aparece
cuando el silencio me traspasa
como un aguijón de hielo,
hinchándome despacio
sin poder hablar.

Me ubico en ese no lugar
estoy expuesta
abierta y sin palabras.
Apenas con una letra a cada lado
para sostenerme
clavar las uñas
intentar no caer.

Pero son letras desordenadas
lejanas
incoherentes.
Son cuerpos de carne
músculo y hueso,
sin ojos.

El lugar está vacío,
ese que alguna vez exigí,
el que no me dieron,
ese que era mío por antonomasia
se convirtió en paradoja.

sábado, 25 de febrero de 2012

Bodas de otros


Quiero asistir a una boda
en calidad de invitada.
Pasar desapercibida
a pesar de mi vestido rojo,
de los tacones nuevos
y las horas previas de maquillaje.

Tengo ganas de vestirme
para nadie,
para mí,
para todos sin que lo noten.

De ver las rosas
en el pasillo de la iglesia,
y tomar una discretamente
para olerla,
y luego tal vez
acariciarme con ella.

Quiero bailar el vals
con un desconocido,
o mejor dos,
y confundir sus nombres.
Mientras la novia radiante
se compromete
a repetir solo un nombre cada noche.

Tengo ganas,
apenas un poco,
de brindar y beber.
Festejar la decisión de otros
a ser felices juntos.

Y luego,
más ganas aún,
de regresar sola a mi casa.
Quitarme el vestido nuevo
con olor a tabaco.
Los tacones encarnados
en mis pies adoloridos.
Lavar el maquillaje pesado,
soltarme el cabello.

Tengo esta necesidad
de vestirme para mí
y desvestirme luego,
despacio.

Después del sudor
buscar la rosa en mi bolso,
presionarla contra los labios
acariciarme los muslos;
quedarme dormida
antes de llegar al agujero del sexo.
Olerme el cabello,
dormir conmigo.


domingo, 11 de diciembre de 2011

domingo, 27 de noviembre de 2011