miércoles, 24 de agosto de 2016

Carta a otro extraterrestre

Hace días, semanas, que tengo ganas de escribirte. Hay muchas cosas que me gustaría decirte aunque sé que no te interesa saberlas. Por eso no había dicho nada. Por eso y porque mis amigas me decían que era mala idea, que no valía la pena y que no fuera tonta. Así que había pensado mejor hacer como tú y simplemente desaparecer.

Pero yo no soy así lamentablemente, porque créeme que ya me gustaría pasar de todo, borrarte y a tomar por saco... por desgracia para mí y para ti no es así, que estás leyendo esto y ya debes estar aburrido de leer tanta parrafada de alguien que no te interesa y probablemente no te interesó nunca. Pero no me voy a disculpar contigo. Sólo tengo la egoísta necesidad de decirte cómo me siento.

No entendí por qué desapareciste de mí, tengo que aceptar que me hiciste sentir especial, me lo creí. Tal vez soy más tonta de lo que pensaba, pero lo que hiciste (o más bien lo que no hiciste) me parece cruel. Pienso cuantas otras veces habrás jugado esta carta con otras chicas. Pienso en si se lo habrán creído o por cuanto tiempo estuvieron esperando alguna noticia tuya.

Yo francamente no pensaba que iba a esperar tanto. Según yo no lo hacía, pero en el fondo esperaba... algo... aún no sé qué, ni por qué. Creo que se me hace difícil porque cuando estábamos juntos (aquellos pocos ratos que compartimos) todo parecía tan fácil y se sentía tan bien. Creo también (o mejor dicho, sé) que me estaba enamorando. O, mejor dicho aún, me enamoré un poquito, sólo un poquito, pero lo suficiente como para joderme.

Aún te pienso. Te pienso mucho. Eso me enoja. Te he pensado al pasar por la floristería, al hacer el café del desayuno, al ver la pulsera que llevo en la mano derecha y el macetero vacío que antes ocupó la planta que me regalaste. Te pienso cada vez que veo el puto "il piccolo principe" encima de la cajonera ¿Qué hago ahora con él? Hasta te pensé un par de veces mientras follaba con alguien más, y ahí tal vez fue más claro para mí lo que no quería saber... que estaba jodida.

Qué tontería. Qué absurdo me parece todo. ¿Cómo se puede fingir tanto? Ah, pero me decías que yo debía tomar clases de teatro... Y resultaste ser tú mejor actor.

Te escribo, como te dije, desde la necesidad egoísta de expresar como me siento. Me da igual lo que pienses o lo que puedan pensar otros. Yo necesito decirlo, no me basta el silencio. Te empezaba a querer, quizá te llegué a querer un poquito, tal vez aún todavía, aunque menos, porque ya no sé quién eres.

El caso es que creo que eres un cobarde, un cobarde y un tipo que se siente solo. Lo veía cuando me mirabas, veía el miedo. Quizá porque yo también lo tenía.

Me has hecho repasar las veces que no fui clara con algunos amantes, las veces que me fui alejando sin ser capaz de decir "ya no me interesas como antes", "me he dado cuenta que no me gustas tanto" o "simplemente ya perdí todo interés". Sí, escuchar eso debe ser duro, pero creo que a veces es más duro decirlo, por eso a veces hago como tú y me voy perdiendo, voy enmascarando las verdades con palabras dulces, me hago la loca. Generalmente funciona.

A ti, sin embargo, esta vez no te funcionó, porque te enredaste con una mujer que no se queda callada. Y además una que no tiene miedo a hacer el ridículo ni a decir lo que siente. Tal vez he tardado en escribirte, pero sabía que llegaría el momento.

Toda esta carta me da ternura y risa. Me río de mí misma, de mi ingenuidad, del papelón que hago al exponerme con alguien que no siente nada por mí, más que tal vez un poco de lástima. Pero me da igual, porque necesitaba decirlo, y tal vez también quería incomodarte un poco. Porque no es justo que sólo yo esté incómoda o la haya pasado mal. Porque quería que supieras que pienso que eres cobarde. Ya sea porque desapareciste por miedo a enamorarte, o porque no fuiste capaz de decirme de frente que no querías nada conmigo.

Hay cosas que simplemente no entiendo, como que le hayas dado "like" a dos estados míos de Facebook, uno en el que hablo del amor, el otro una foto de mis vacaciones con mi abuela. Tal vez es tu forma de decirme que ahora somos conocidos de Facebook y ya está. Que es como si nada hubiera pasado.

Pues bueno, esta parrafada (que no sé si terminarás de leer algún día) es para decirte que estás equivocado, porque sí que pasó algo. Si no para ti pues para mí sí que pasó, y tú hiciste que pasara, tú me llevaste ahí, al borde del acantilado, y estuve a punto de saltar. Y quizá salté un poquito, sólo un poquito, y alguna rama me detuvo, y ahora estoy escalando de vuelta sola, buscando un sitio firme dónde mantenerme en pie, bien lejos de ese puto abismo.

Sé que no lo parece, pero te quiero. No sé ni por qué te quiero, pero sé que es así. Sé que me generas ternura, que aún sonrío si te pienso. Sé también que no te conocí nunca, pero no me hizo falta, vi tus ojos, sentí tu abrazo. Era diferente, tenías razón, era peligroso.

Ojalá hubieras querido que te domesticara, ojalá hubieras tenido ganas de crear lazos en lugar de frivolizar vínculos. Ojalá tantas cosas en tus brazos y menos palabras. Se te dan demasiado bien las palabras.

No me voy a disculpar contigo por esto, tampoco conmigo. He estado bien a pesar de todo, y raras veces me arrepiento de lo que hago. Tampoco te voy a desear que te vaya bien, o mal. No espero respuesta a esto tampoco. Si has llegado hasta aquí, gracias por leerlo, y si no lo has leído, a mí me hizo bien escribirlo. Así que gracias y ciao.

domingo, 1 de mayo de 2016

Mujer sombra

Soy el musgo que crece silencioso, en la parte oscura y húmeda en los ancianos troncos de los árboles.
El aire, que sin viento, roza los minutos invisibles de los atardeceres.
Las cenizas del último cigarrillo inconcluso que un par de amantes olvidaron.
El canto, monótono y lejano, de las ruedas de un carrito de supermercado cargado de chatarra.
El eco de los pasos fugaces de quien corre para llegar menos tarde a ninguna parte.
Y soy la que escribe para no gritar, la que envía mensajes de texto para no publicar, la que vive en la sombra del mundo.

sábado, 20 de febrero de 2016

Fotografías de la memoria

Voy caminando y disparando fotos mentales, abriendo y cerrando el obturador de mis pupilas. Intento dedicar un segundo por cada una, en el inútil intento de recordarlas más tarde. Imagino que las publico en redes sociales, escribo un encabezado en el pizarrón de mi mente. Saco la estadística de la cantidad de "me gusta" por zona geográfica e intereses afines. De repente un garabato en la esquina inferior derecha de una de estas fotos me incomoda. Ahora todas las fotos salen manchadas. Debe ser un nuevo rayón en mis gafas, o el filtro automático de la subjetividad contaminada de ego. No le doy importancia. Sigo haciendo fotos de garabatos con fondo intercambiable. Cuando me doy cuenta ya estoy en la puerta de casa, a esto no hace falta que le tome foto, aunque dentro de poco vaya a cambiarla y dentro de menos a olvidarme de ella. Es lo que tienen las fotografías de la memoria.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Hoy me senté a escribir y desempolvé viejos escritos que estaban sin compartir... hoy las palabras son mil luciérnagas danzantes.

El agua estancada hiede

No intentés meterme en frascos de vidrio con tapas de rosca. Los espacios cerrados me producen claustrofobia, y necesito salir a respirar otros aires. No entiendo por qué te tranquiliza pensar que ya estoy encontrando el punto medio, que estoy solidificando mis bases, que estoy construyendo mi identidad. ¿No entendés a caso que apenas un segundo duran las cosas estables antes de que un huracán las destruya? No tengo interés en inmortalizar mi imagen en tus espejos, ni en los míos.

No me atraen las suelas de cemento, las cárceles de oro. Me apasionan las alas de pájaro, las olas cambiantes del mar. ¿Y qué si un día quiero ser una y otro otra? ¿Y qué si un día no quiero ser más? Hoy lo soy todo.

No te molestés en tratar de hacerme entender el origen y la expansión del Universo, porque ya conozco la propia expansión de mis entrañas comiéndose el mundo cuando estoy con vos.

No tratés de inmortalizar las estrellas fugaces en fotografías, ¿acaso no ves que es hermoso el mar cuando por un instante brilla a la luz de los rayos furiosos? No hay necesidad de calmar tormentas ni capturar segundos, cuando se sabe que se tiene el Universo en el pecho, y como vos me dijiste un día... el Universo está en constante cambio.

Águila

Escalo a la roca más alta,
con cada piedra bajo mis pies
nace una nueva ampolla
que más tarde se convertirá en callo.
Mis manos agrietadas y cansadas
continúan aferrándose a las rocas
en un intento de no caer.
Cada vez más alto,
la respiración se torna agitada,
como cuando en tiempos que hora me parecen remotos
hacía el amor en camas prestadas y propias.
Tengo el abdomen contraído y rasgadas las ropas,
líquido vital tibio saboreo en mis labios rotos,
dejo huella en las piedras, testigo de mi paso.
Llegar a la cima, se convierte en mi misión más ambiciosa.
Renovarme es mi único objetivo,
caiga quien caiga.
Uñas, cabellos, trozos de piel y sangre, dientes;
nada quiero antiguo.
Quiero limpiarme de adjetivos,
de identificaciones,
de ideas y palabras.
En viaje interno me despojo de la ropa,
no sin esfuerzo y dolor termino de arrancar
una a una
las uñas encarnadas que aún
me quedan adheridas a la piel reseca.
Me desprendo de lo que creía que era,
de las ideas etéreas
que se han ido materializando en mi cuerpo.
Arranco las teorías que me hicieron de bastón
para caminar sobre lo que creía que era el suelo firme,
Ahora sé que no eran más que espejismos de mi mente
ofreciéndome falsa seguridad.
Tiro por el barranco conceptos, imágenes, moral y ética,
caigo con ellos en vertiginoso vuelo,
hasta reventar y destruir lo que me ha impedido ver adentro.
Dejo que el sol me alimente,
como de su luz a través de mis poros
cada vez más abiertos.
Ya no sé si la luz está afuera o adentro,
intercambio de energía con la fuente de todas las cosas.
Por fin me veo.

Amar es volar

Precisamente porque te amo
es que no puedo llorar al ver que te marchas,
al ser testigo de que emprendes un nuevo vuelo,
en dirección misteriosa.
Te conocí volando, hicimos nido por un corto tiempo,
¿cómo podría llorar?
Si me enamoré de tu danza bajo el sol de mediodía.
Pero a vos, te parece que es porque no te quiero
que no puedo derramar lágrimas.
Me reclamás que en realidad nunca te quise
si es tan fácil para mí decirte adiós.
Pero querida, no te das cuenta que tu amor me hizo tan rica, 
que ahora amo el cielo porque sé que vos en algún lugar, 
lo estás acariciando con tus alas
mientras yo con las mías juego con el viento.
No puedo llorar porque al sentir amor no siento miedo,
¿y qué si te vas? 
Amor es libertad, amor es desapego...
Yo no puedo llorar de saberte libre,
de ir a donde querás y de sentirte amada.
Yo me siento afortunada,
y sólo me sale volar y sonreír.

Pensamiento once

A veces más que dar besos
los besos me dan a mí,
y yo sin resistencia me doy en ellos.

Con nombre de dios

Me quedé con hinchados y resecos labios
vacíos de tus besos.
La barbilla enrojecida
extrañando el ardor de tu barba de fuego.
Las manos calientes
esperando entrelazarse nuevamente con tus dedos
para crear caminos torcidos
como raíces.
Me quedó el pecho abierto
la sensación de contener el mundo en el ombligo.
Una sonrisa cómplice
que ha quedado como huella imborrable
del paso de tu cuerpo por el mío.
Fuimos dos planetas desconocidos
que por un instante
alinearon su órbita
eclipsando a todo el universo.
Brillando con luz propia
detuvimos el tiempo.
Fuimos la envidia de los dioses.

martes, 11 de noviembre de 2014

El último mordisco de croissant

Es inútil tratar de explicar los sentimientos que sólo pueden decirse en un beso que acaba con mi mirada buceando en la profundidad de tus ojos... de nada sirve, porque cuando lo intento nunca puedo explicarme bien. No pude trasmitirte con palabras el fuego que me hiciste arder adentro, la avalancha que me recorrió el cuerpo sacudiendo hasta los rincones más oscuros de mis cuevas, no hay explicación para las comisuras de los labios sostenidas con un hilo invisible a mis orejas... no puedo, porque no tengo palabras y porque las que tengo no puedes aceptarlas.

Y sé que nada de lo que escriba, de lo que diga, de lo que llore va a poder expresarlo porque simplemente el mensaje no llega. Y me siento como un noticiero chino con subtítulos en koreano, como una llamada por cobrar esperando inútilmente que la operadora me diga que mi llamada ha sido aceptada, o quizá más como un mapa sin escala definida donde los nombres ilegibles podrían corresponder a cualquier lugar del mundo. Y sólo se me ocurre regalarte el último mordisco de croissant, pero ya no estás para recibirlo.

lunes, 10 de noviembre de 2014

La brujita

Magia acosteña de caderas provocadoras
mujer imponente
insinuación de canela
ronroneo y luna.

El violín que susurra en mi ventana
justo antes de dormir 
un poema sobre el mar,
una flor cada mañana.

Sos las chispas de luz
resbalando por mi espalda
compartiendo tu calor
tan presente en tu ausencia.

jueves, 16 de octubre de 2014

Si te pienso

Si te pienso, muchacha, fue un sueño
si te pienso...
pero casi nunca te pienso.

Si te pienso,
te pienso débil,
te pienso fruto verde,
te pienso frágil...

Si te pienso,
es para tratar de entender por qué no te sueño
por qué no te extraño
por qué te desconozco...

Si te pienso, muchacha
te pienso niña,
te pienso con ternura,
con la torpeza de la inexperiencia,
con la sonrisa quebrada.

Si te pienso, muchacha
es para recrear un vértigo
una puerta que se cierra
y una ventana que me deja libre.

Pero sobre todo,
si realmente pienso para qué te pienso
es para re-crearme en los recuerdos,
para intentar reconocerme en ellos
y entonces lo entiendo...

Y caen desde la oscuridad luciérnagas
y la noche nunca es oscura,
y la que fui ya no es,
y la que soy aún es un misterio,

Ya no formás parte de mi cielo,
y por eso si te pienso
enseguida dejo de pensarte
porque ya no sé más que sentir,
y yo ya no te siento.


martes, 2 de septiembre de 2014

El árbol

Fue cuando creí que había perdido todas mis hojas,
que me atreví a ver mis raíces.
Dejé que se mecieran en mis ramas,
doblegándolas,
tornándolas en astillas,
marcando mi corteza.
Soy árbol viejo,
y hasta hace poco
nunca me había sentido más vivo
que cuando se mecieron en mis ramas.
Y ahora,
que todxs se han ido,
y ya no tengo distracciones,
estoy solx, árbol y cielo;
y lluvia,
y hierba húmeda,
viento sutil y cálido.
Y no estoy solx,
soy tierra bajo mis raíces,
soy savia viscosa en ávida avalancha,
soy hoja naciente y hoja seca,
naciente nido,
soy Sol y soy pájaro.
Gracias por haberte ido.

miércoles, 29 de enero de 2014

Onanismo

Hay gente que
se revuelca en la hierba
hace el amor en bosques,
en los cafetales.
Clavan ramas en sus espaldas
mientras juegan en la profundidad del sur.

A mí
el amor me gusta en el mar y conmigo,
con las olas cómplices
embistiendo mi cuerpo.
Con el Sol quemando mis hombros
mis pezones rasgando el cielo
mi cueva salada
las manos
mías.