La vida es breve
y no sé en qué momento
se pasa,
se me pasa.
[Me urge despertar]
Vivo en fotografías,
en proyecciones de imagen
todavía sin sonido.
Vivo en música
repetida mil veces.
[Es cansado este sueño]
Se nos va,
se nos acaba.
Gastamos
la vida en ilusiones
sin percibirla,
sin conocernos.
Dicen que es breve la vida,
dicen, pero vos lo sabés
y tal vez mejor que nadie,
y quizá más para vos...
Pero no es cierto,
eso también es ilusorio.
Es un espejismo
que nos hace creer
que tenemos tiempo,
un poco más de tiempo.
[Despertar antes, aunque sea cinco minutos antes]
Al menos
vos tuviste una advertencia,
un recordatorio
casi una alarma,
el vértigo mareador
de la sorpresa ingrata.
¿Pero, despertaste?
Aún no estoy segura,
o al menos
no del todo.
En cambio los demás,
los que pensamos
en los nietos
que tal vez
nunca tendremos,
nosotros vivimos dormidos.
[No más.
No más]
La vida es corta,
me repito.
¿corta para quién?
Siempre corta
cuando uno no lo espera,
se corta.
Aún para los que tenemos
la ilusión de llegar a celebrar
cien soles de verano,
cansados,
sin sentido.
Aún para ellos
o nosotros.
Lo repito de nuevo,
es corta la vida,
pero no logro entender
lo que esas palabras
realmente insinúan.
No es triste
imaginar el final,
ese no es el motivo del desconsuelo.
Lo lamentable
es tener la certeza
de que se vive en un sueño,
y no saber cómo despertar.
domingo, 11 de marzo de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
Advertencia
¿Está seguro?
Porque bien sabe que podría,
realmente podría...
y nadie vendría a rescatarlo,
por más que se quejara luego.
Soy capaz,
y lo sabe,
de perder el último atisbo de vergüenza,
de arrancarle el último resabio de pudor
que insiste en maquillar
bajo una capa de audacia.
Lo sabemos los dos,
usted no es el primero.
No insista más,
sabe bien que tampoco
podría ser el último.
Al menos no ahora,
al menos no en un buen tiempo.
Le ruego,
le imploro,
no me haga dudar.
Pero hoy...
está usted inamovible.
Ha decidido
imperturbable,
dejarse caer en mis brazos blancos,
cerrar los ojos,
morir.
Mas no puedo prometerle
resurrecciones,
ni al tercer día
ni al día siguiente.
Se arriesga usted a mucho;
sobra que se lo diga.
Mis pechos
son dos punzones.
Mis piernas
sogas que asfixian.
Mis cabellos perfumados,
caricias de lava ardiente.
Sé que quiere,
se le nota,
y yo quiero creer que quiero.
Parece usted bien seguro,
le confieso;
me da envidia.
Sin recapacitar,
suplicante,
jadeante.
Sigue demandando
lo que bien sabe no puedo darle,
bien que lo sabe...
Mas ya estamos aquí...
y usted me provoca,
me insinúa un reto.
Me re-presenta una escapatoria,
me plantea un juego.
Pero es usted imbécil,
ya le dije,
yo nunca pierdo.
¿Sigue dispuesto a abandonar la vida?
Si es así recuéstese
y empecemos.
Porque bien sabe que podría,
realmente podría...
y nadie vendría a rescatarlo,
por más que se quejara luego.
Soy capaz,
y lo sabe,
de perder el último atisbo de vergüenza,
de arrancarle el último resabio de pudor
que insiste en maquillar
bajo una capa de audacia.
Lo sabemos los dos,
usted no es el primero.
No insista más,
sabe bien que tampoco
podría ser el último.
Al menos no ahora,
al menos no en un buen tiempo.
Le ruego,
le imploro,
no me haga dudar.
Pero hoy...
está usted inamovible.
Ha decidido
imperturbable,
dejarse caer en mis brazos blancos,
cerrar los ojos,
morir.
Mas no puedo prometerle
resurrecciones,
ni al tercer día
ni al día siguiente.
Se arriesga usted a mucho;
sobra que se lo diga.
Mis pechos
son dos punzones.
Mis piernas
sogas que asfixian.
Mis cabellos perfumados,
caricias de lava ardiente.
Sé que quiere,
se le nota,
y yo quiero creer que quiero.
Parece usted bien seguro,
le confieso;
me da envidia.
Sin recapacitar,
suplicante,
jadeante.
Sigue demandando
lo que bien sabe no puedo darle,
bien que lo sabe...
Mas ya estamos aquí...
y usted me provoca,
me insinúa un reto.
Me re-presenta una escapatoria,
me plantea un juego.
Pero es usted imbécil,
ya le dije,
yo nunca pierdo.
¿Sigue dispuesto a abandonar la vida?
Si es así recuéstese
y empecemos.
sábado, 25 de febrero de 2012
Bodas de otros
Quiero asistir a una boda
en calidad de invitada.
Pasar desapercibida
a pesar de mi vestido rojo,
de los tacones nuevos
y las horas previas de maquillaje.
Tengo ganas de vestirme
para nadie,
para mí,
para todos sin que lo noten.
De ver las rosas
en el pasillo de la iglesia,
y tomar una discretamente
para olerla,
y luego tal vez
acariciarme con ella.
Quiero bailar el vals
con un desconocido,
o mejor dos,
y confundir sus nombres.
Mientras la novia radiante
se compromete
a repetir solo un nombre cada noche.
Tengo ganas,
apenas un poco,
de brindar y beber.
Festejar la decisión de otros
a ser felices juntos.
Y luego,
más ganas aún,
de regresar sola a mi casa.
Quitarme el vestido nuevo
con olor a tabaco.
Los tacones encarnados
en mis pies adoloridos.
Lavar el maquillaje pesado,
soltarme el cabello.
Tengo esta necesidad
de vestirme para mí
y desvestirme luego,
despacio.
Después del sudor
buscar la rosa en mi bolso,
presionarla contra los labios
acariciarme los muslos;
quedarme dormida
antes de llegar al agujero del sexo.
Olerme el cabello,
dormir conmigo.
viernes, 24 de febrero de 2012
Calladita menos fea
pensé en escribir;
recordé las palabras de mi madre:
si no tiene nada bueno que decir
no diga nada.
entonces,
me puse a caminar
sin pretender llegar a ninguna parte,
y llegué aquí de nuevo.
esto no es un poema,
es un círculo vicioso.
recordé las palabras de mi madre:
si no tiene nada bueno que decir
no diga nada.
entonces,
me puse a caminar
sin pretender llegar a ninguna parte,
y llegué aquí de nuevo.
esto no es un poema,
es un círculo vicioso.
martes, 3 de enero de 2012
Besos como mendrugos
Cuando llegaba la noche,
caían las bombas despertando a los niños,
lloraban las madres
y ladraban los perros.
Todo oscuro
ennegrecido
por el miedo, por el humo.
Yo recordaba tus besos.
Cuando en la fila del colmado
se me pasaban las horas
y las lágrimas corrían por las mejillas sucias;
los niños jugaban
y las madres sujetaban,
con la mirada perdida,
el pan negro, el pan duro.
Yo recordaba tus besos,
pobres como mendrugos.
Y cuando llegaba la noche
y caían las bombas,
e incendiaban el cielo;
yo recordaba tus besos,
secos como la sonrisa de los militares.
Secos y muertos,
como los hijos de mis entrañas.
caían las bombas despertando a los niños,
lloraban las madres
y ladraban los perros.
Todo oscuro
ennegrecido
por el miedo, por el humo.
Yo recordaba tus besos.
Cuando en la fila del colmado
se me pasaban las horas
y las lágrimas corrían por las mejillas sucias;
los niños jugaban
y las madres sujetaban,
con la mirada perdida,
el pan negro, el pan duro.
Yo recordaba tus besos,
pobres como mendrugos.
Y cuando llegaba la noche
y caían las bombas,
e incendiaban el cielo;
yo recordaba tus besos,
secos como la sonrisa de los militares.
Secos y muertos,
como los hijos de mis entrañas.
sábado, 31 de diciembre de 2011
martes, 20 de diciembre de 2011
domingo, 11 de diciembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
miércoles, 16 de noviembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
Danza
lunes, 7 de noviembre de 2011
Ser
SER sin disfraz.
DESPOJARME,
de equivalencias,
de similitudes.
SIN parecer mujer u hombre.
ESTAR desnuda.
SABER que soy más que el cuerpo,
pero saber MI cuerpo.
Estar DESNUDA.
Solo estar y ser:
DESPIERTA.
"Weibliches Liebespaar"
Egon Schiele - 1915
Encuentro
La voy a describir,
no porque lo necesite,
si no para que ustedes la conozcan.
Tenía pecas abundantes y oscuras,
cejas pobladas,
cabello negro.
Su sonrisa era amplia,
hermosa,
genuina.
Los ojos penetrantes,
como dos gotas de tinta;
me miraban,
me comprendían.
Me hablaba,
con carcajadas
que le brotaban
como agua de los ojos.
En su mano izquierda
sostenía sin dificultad
un racimo de Chirulitos.
No volver a verla,
es lo más probable.
Incluso es indispensable
que se marchara;
Eso no cambia el hecho,
tropezamos.
no porque lo necesite,
si no para que ustedes la conozcan.
Tenía pecas abundantes y oscuras,
cejas pobladas,
cabello negro.
Su sonrisa era amplia,
hermosa,
genuina.
Los ojos penetrantes,
como dos gotas de tinta;
me miraban,
me comprendían.
Me hablaba,
con carcajadas
que le brotaban
como agua de los ojos.
En su mano izquierda
sostenía sin dificultad
un racimo de Chirulitos.
No volver a verla,
es lo más probable.
Incluso es indispensable
que se marchara;
Eso no cambia el hecho,
tropezamos.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Estadística
Lo veo,
solo veo números y porcentajes.
En un gráfico de pastel
[siempre me han parecido más apetecibles]
divididos por segmentos tecnicolor,
sus ojos,
su pecho,
sus nalgas.
Y luego las probabilidades:
de poder besarlo de nuevo,
de poder tocarlo como antes,
de despertar en la mañana a su lado,
de cocinar con usted.
Saco una calculadora,
regla de tres:
sus ojos por mis ojos,
entre mis sábanas.
No hay distribución normal
en la campana de Gauss.
Nunca me preocupé
de todas maneras
por la normalidad,
mi afinidad numérica
es igual al conjunto vacío.
Con un cuchillo rebano el pastel,
lo saboreo,
lo devoro.
He ganado.
solo veo números y porcentajes.
En un gráfico de pastel
[siempre me han parecido más apetecibles]
divididos por segmentos tecnicolor,
sus ojos,
su pecho,
sus nalgas.
Y luego las probabilidades:
de poder besarlo de nuevo,
de poder tocarlo como antes,
de despertar en la mañana a su lado,
de cocinar con usted.
Saco una calculadora,
regla de tres:
sus ojos por mis ojos,
entre mis sábanas.
No hay distribución normal
en la campana de Gauss.
Nunca me preocupé
de todas maneras
por la normalidad,
mi afinidad numérica
es igual al conjunto vacío.
Con un cuchillo rebano el pastel,
lo saboreo,
lo devoro.
He ganado.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Kitsch
Me imagino amándolo.
Con pequeñas aproximaciones
parodiadas y circenses
que solo existen en mis sueños;
[ por dicha ]
Lo veo tendido,
descendiendo lentamente,
a mi cama;
[ obvio ]
Mi cuarto
es una caracola gigante,
tornasol.
Mi vestido de tul blanco,
gira sin cesar,
saturando los espacios que nos separan
de vainilla y dulce de leche.
Y usted,
en sombrero de copa,
y una boa de plumas negra,
me guiña un ojo.
La caracola cae al mar,
cae desde las estrellas,
se estremece,
se hunde salpicando el infinito.
Bailo con usted,
entre luz dorada y escarcha,
[ de música ]
Cierro mis ojos
con la única finalidad
de darle un beso,
(en la mejilla izquierda)
Mis pestañas
barren con todo.
No lo veo más...
[...lo llevo encima de mis ojos ]
Con pequeñas aproximaciones
parodiadas y circenses
que solo existen en mis sueños;
[ por dicha ]
Lo veo tendido,
descendiendo lentamente,
a mi cama;
[ obvio ]
Mi cuarto
es una caracola gigante,
tornasol.
Mi vestido de tul blanco,
gira sin cesar,
saturando los espacios que nos separan
de vainilla y dulce de leche.
Y usted,
en sombrero de copa,
y una boa de plumas negra,
me guiña un ojo.
La caracola cae al mar,
cae desde las estrellas,
se estremece,
se hunde salpicando el infinito.
Bailo con usted,
entre luz dorada y escarcha,
[ de música ]
Cierro mis ojos
con la única finalidad
de darle un beso,
(en la mejilla izquierda)
Mis pestañas
barren con todo.
No lo veo más...
[...lo llevo encima de mis ojos ]
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