es que no puedo llorar al ver que te marchas,
en dirección misteriosa.
Si me enamoré de tu danza bajo el sol de mediodía.
mientras yo con las mías juego con el viento.
Yo me siento afortunada,
y sólo me sale volar y sonreír.
Soy esclava de tus manos
de tus caricias
de tus desprecios
De tu mirada fría,
soy esclava.
De tu deseo
de tus ganas
de tus no ganas.
Vivo pendiente de tu sonrisa
de tus pupilas curiosas,
de tus palmas tibias.
Tus piernas firmes.
Tus pestañas cortas.
Tus caderas anchas.
Tus lunares incontables.
Tus pies que danzan,
sin mí... para nadie.
Soy esclava de tus orejas
de tus murmullos nocturnos
de tus movimientos involuntarios;
que a veces me rozan.
Soy para vos materia
músculo y hueso deseante,
olvidado pájaro cautivo...
Saber que podrías irte en cualquier momento,
no porque me querás menos,
si no porque te querés más.
Saber que escoger implica irremediablemente una perdida, y sentirse triste.
Extrañar tu piel y el olor de tu cabello, es bien. Es bien haberlos besado, es bien.
Saber que te quise y que te quiero. Que ya no te encuentro en la rutina del día. Que tus ojos me ocultan más de lo que me dicen... ahora. Es bien.
Ser consciente de que quizá tuve miedo o tal vez una premonición horrible y dije adiós.
Que tener que escoger nunca es ganar, y que vos nunca me lo pediste. Y fue bien, y pudo haber sido mejor.
Pero es bien.